sábado, noviembre 26, 2005

Luisa ya no escribe a mi correo

Cada día, Luisa me escribía una carta. Ella vive en España, se fue porque a su papá lo mandaron a trabajar a Barcelona, y como su madre jamás apareció otra vez, pues viven solos en Barcelona. "Te escribiré todos los días", me dijo cuando se marchó hace ya tres años, tal vez perdió mi dirección, o simplemente no me han llegado sus cartas, no hay que ser pesimistas; aunque papá dice que se ha olvidado de mi, aquella amiga que tuve desde mi niñez, con la que jugaba y dormía, hacia la tarea y comía, me habia dejado atrás. Nunca antes me había sentido tan solo y abandonado en el mundo, ni siquiera cuando se fue Luisa, pero ahora que no escribe, que no sé lo que le esté pasando.

Creo que en parte es mi culpa, no debí dejar que se fuera tan lejos de mi, aunque su padre la hubiera obligado, tal vez habríamos llegado a un acuerdo, ella viviría en mi casa, con todas las comodidades, no habría problema porque ella y yo durmieramos en el mismo cuarto, todo el tiempo nos hemos respetado y hasta prometimos nunca enamorarnos el uno del otro, para no tener que separarnos en caso de que no funcionara nuestro noviazgo; pasaríamos todo el tiempo juntos, platicando de todo lo que nos ocurriera en la escuela, riendo de cualquier tontería que saliera de nuestras bocas. Pero, es demasiado tarde, se ha ido y no ha vuelto a escribir.

La última oportunidad que tiene para salvar nuestra amistad es está carta que le voy a enviar, si la responde, sabré que no se ha olvidado de mi, y aún sigue queriendome, ¡Claro que sí!, eso es, faltaba que yo le dijera que la quiero, nunca se lo había dicho, solo en una ocación cuando eramos niños, le dije que la quería y que algún día nos ibamos a casar... ¿será por eso? nunca le volví a decir "Te quiero". Le diré en mi carta que siempre la quise, aunque nunca me atreví a decirlo, tal vez así vuelva a saber de ella, y quizá un día regrese a mi para ser lo que antes fuimos.