jueves, marzo 29, 2007

Era más fácil decir no


En ese momento en el que suelo pensar, que hoy va a ser el día menos pensado, te atraviesas en el. Otra vez, me hice ilusiones de algo que, al menos alguien, sabía que no llegaría a nada; otra vez se burlaron de mi, creo que eso ya se volvió demasiado común. Era más fácil decir que no podía salir nada bueno de nosotros no crees? ¿por qué cuando te pregunté si tenías a alguien en tu vida dijiste que no? ¿por qué dejaste que subiera tan alto para después tirarme de una sola palabra?


Nunca me sentí tan estúpidamente imbécil hasta hoy, o tal vez sí; sí, sólo una vez, me sentí igual cuando escuché a Julio Gabino decirle a Juliet -es que, te amo-, justo cuando yo iba con una enorme sonrisa a buscarla; me sentí tan derrotado y profundamente mal que preferí huir, igual que ahora, igual que Shinji, igual que todas las veces. ¿Tenía que escuchar esa llamada? ¿justo cuando estaba a punto de decirle que sentía algo por ella, que deseaba tenerla entre mis brazos, que necesitaba cuidar de ella? No pude verme peor: Salí antes de mi clase para poder verla, se portó super tierna, hablamos de algunas cosas, casi nos besamos, me deseó buena suerte... y como siempre, le importan más los demás que yo; y para colmo de mis males, le llaman y escucho toda esa conversación. Por fin lo comprendí, no era una broma, de verdad tenía a alguien.



No pude hacer nada más que ver el reloj y decirle a su amiga (que tenía una estúpida sonrisa de complicidad): ya lo entendí todo, tengo clase te veo después. Me despedí y bajé las escaleras, más decepcionado y lastimado, que molesto por la tontería que había pasado. Ella corrió hasta alcanzarme, y que estúpidamente curioso, hizo la misma pregunta que me hizo Juliet después, ja, de haber ido tras de mi aquel día: ay, que te pasa, ¿estas enojado?¿qué le podía responder? si porque yo te quiero y tu tienes novio? creo que no. lo único que pude decirle, fue que no, y seguí caminando. Cuando estaba en clase, ella me hizo ceñas desde afuera de la puerta, diciéndome que me llamaba mañana, Sí claro, cuando gustes, ya no me interesas, y aún para abrir más la herida, se despide con un beso. Tuve ganas de salir corriendo y gritarle una serie de sandeces hasta que comprendiera que había jugado conmigo, tuve ganas de llorar de camino a casa, pero había algo que, intuyo era el orgullo, me decía: no tiene caso llorar, cuánto tiempo hemos reprimido ese sentimiento, tú no eres débil, ninguna niña estúpida te va a ver de esta forma ni va a cambiar tu estado de ánimo, la odiamos por lo que nos hizo, y no merece si quiera que pienses en esto, ¡olvidalo, guarda este recuerdo en tu pecho como lo hemos estado haciendo con todos los otros! Es la n-ésima vez que me pasa esto, parece que es el precio que tengo que pagar por mi pecado.


No he disfrutado de una relación amorosa, y tal vez nunca lo haga, quizá Dios tiene otras cosas para mí, y el amor no esta en sus planes. Por qué se quejan de que nunca les damos amor, de que no confiamos en ellas, si incluso ellas mismas son más hipócritas y desleales que yo? Cuando le dije a quien considero mi amiga, que me gustaba alguien, que le hablara de mi. Ella dijo que si, que era un poco difícil, pero que lo haría porque veía interés en ella y en mí, ¿que hizo?, me volteó la cara y apoyó a alguien más...No se si decir bendito rencor, o maldito seas.
Una vez más diré que estoy harto de todo esto, y una vez más me voy a enamorar. Pero como dice una canción, si decides volver, mejor espérate sentadita, porque apesar de quererte tanto, ya te fuiste muy lejos. Lo bueno es que tengo una semana entera para descansar y alejarme de todo y de todos, volver a ser antisocial, apático y aburrido, Hibernar en mi cuarto, hasta que le haga caso a mi orgullo y al rencor, y deje de amar a las personas y comenzar a guardar mis pensamientos...