viernes, diciembre 30, 2005

Abrid vuestros corazones, el tiempo está cerca...


Desde el uno al otro polo,
desde el oriente al océano,
alabemos al Señor,
angeles y hombres postrados.

Porque no hay quién como Dios,
ni mujer como María,
no hay angel como Miguel,
Ni luz como la del día.

Al Padre eterno y al Hijo,
con el Espíritu santo,
bendigan todos diciendo:
¡Oh Dios Santo, Santo, Santo!