viernes, diciembre 30, 2005
jueves, diciembre 29, 2005
martes, diciembre 27, 2005
Cena de otro mundo

Esta noche buena fue un poco rara, en el sentido de que siempre son todas iguales: Ir a la iglesia, escuchar al coro, dar abrazos (eso si me gusta), ir a casa y cenar, después dormir y se acaba todo.
Pero este 24 fue un poquito diferente. Comenzé mi día como a las 11 de la madrugada e hice mi quehacer; después, mi madre me mandó por todo para la cena (la cual por cierto no tuve el honor de probar), me hizo la lista y yo "gustoso" fui por lo necesario. Como no tenía nada que hacer de las 3 en adelante pues, como esta navidad me propuse ser El Grinch, aventé a mi gato al árbol de navidad y tiró las esferas y las luces, después le escondí a mi hermana su pantalón y a mi sobrina su cepillo, luego salí a golpear algunos niños indefensos y que ya se habían bañado. Pero para mi mala suerte, mi kinder o los niños con los que juego no estaban, creo que aun estaban de VTP's. Como a eso de las 7 fui por el pan; y ahora entiendo la frase esa que dice: "vuela como pan caliente", y es que es cierto, llegué a la panadería y todavía no sacaban los bolillos, 5 minutos después los sacaron en un carrito y a los 2 minutos siguientes ya no había pan, ni gente (tal vez se los llevaron los ovni's), y a penas alcancé a comprar mi pan, 5 segundos más de quedarme quieto y me quedo sin pan. Llegué a mi casa a las 7 y media, dejé el pan en la mesa y me subí a bañar, como tooooda la música de mi compu se borró, tuve que prender la tele; acabandome de bañar, no sabía aún que ponerme, si ir de vestir, o de traje, o de plano me valía gorro e iba todo pandroso (raro en mi), al fin, fui de traje; un traje que casi nunca me pongo. Cuando llegué a la iglesia, ya estaba el sermón, y no sé si fue porque llegué tarde o porque iba de traje (un verso sin esfuerzo) pero toda la gente me volteó a ver, ya no alcancé lugar y me paré junto a la puerta de salida hacia las canchas. Después el Coro cantó, comenzaron con dos alabanzas que en lo personal me gustan mucho: "Qué niño es este" y "Santa la Noche", son mis favoritas. Lo malo es que vi a dos personitas que no quería ver, en primera, a Isaac; no lo odio, no le tengo rencor, ni mucho menos le deseo nada malo, simplemente me siento incomodo al verlo. Segunda, Bianca, me dolió mucho que me traicionara y que prefiriera una vida acomodada y prestigio, a alguien que si la quería y que aunque no le podía ofrecer mucho, tendría cariño y respeto. Juraría, que quiere verme otra vez, resulta que mientras yo escuchaba al coro cantar (Bianca e Isaac están en el coro), volteé a ver a Bianca, y la miré a los ojos, los cerré y los volvía a abrir, y noté como ella hacía lo mismo, me mordí los labios, y ella también lo hizo; no quiero volver con ella, ni saber nada, ya está casada y es punto y aparte.
Después de una larga espera, terminó el culto, y pude ver a Aarón y a Joiseline, son mis amigos y los quiero mucho, estan casados y tienen un bebé, a Aarón le tengo mucho aprecio y respeto, pero a joice no sé, y digo que no sé porque me sacó de onda con lo que dijo, Estaba esperandola para darle su abrazo y decirle feliz Navidad, en eso llegó mi hermana Olivia y también le dió su abrazo, después, ella dijo: -mira que guapo se ve (recuerdo que iba de traje y casi nunca lo hago) y yo que ya estoy casada- mi hermana le dijo: -pues si pero tu eres más grande que él y pues no como crees- -pero lo hubiera esperado, ahora hay tantas cosas, una cirugía y ya-. Eso me puso a pensar, antes de que se casara, salí unas veces con ella, pero, ahora ya es muy diferente, esta casada y con uno de mis mejores y más preciados amigos, yo ya no la veo como mujer, sino como su esposa, pero creo que ella esta todavía un poco mal.
El ambiente cambió un poco cuando ví a Mariana, le dí su abrazo y platiqué un rato con ella, me dirán que estoy loco pero me gusta, es muy linda y la verdad es que es muy agradable estar con ella; lo único malo es que tiene 15 años, aunque dice rafa que eso no importa, pero bueno, lo pensaré.
Llegando a mi casa me encontré a Mari mi hermana, iba a la casa de sus suegros a cenar y me invitó, yo acepté porque da la casualidad que está casada con el hermano de otro de mis mejores amigos: Andrés, me llevo muy chido con el y con su familia, de hecho también Agustín su hermano es mi mejor amigo. Nohemí y Raquel son sus hermanas también (qué complicado no?) es una familia vastante grande, digo, creo que son 17 en total contando a sus papás. Cené en su casa y al calor de una semifogata cantamos con guitarra algunas alabanzas antes de que ellos repartieran sus regalos. Fue eterno eso de los regalos pero al fin terminó, a las 3 de la mañana. me fui a mi casa y "curiosamente" me encontré con unos cuates afuera de mi casa, me invitaron a ir con ellos porque en una esquina de mi calle había un sonido, fui y estuve bailando con mi amigui Gaby, amaranto (un vecino y cuate) me invitó un poco de Vodka con jugo de naranja que se convirtieron en muchos poquitos. Me fuí como a las 6 de ahí porque tenía que llevar a mi papá a ver a su familia a las 10, asi que me despedí de todos y me fui a dormir un poco. Llegando a mi casa mi mamá tan linda y cariñosa conmigo me dijo: - A DONDE ANDAAAAS !!! SON LAS 6 DE LA MAÑANA Y NOS VAMOS A IR TEMPRANO, DUERMETE YA PORQUE TE VOY A DESPERTAR A LAS 8 !!!- como pude me fui a mi cama me acosté y tuve un sueño vastante bueno que no puedo contar. Así fue como viví una de las noches buenas más, valga la redundancia, buena que he tenido.
miércoles, diciembre 14, 2005
Mi vida desde otro punto... (Parte 2)

Tumbado sobre su cama, con el volumen de la música en sus walkman al tope y completamente perdido en la inmensidad de su pensamiento, Miguel se siente abandonado y sin ganas de vivir. Es sábado. Ya han ido al supermercado por la despensa, fue un poco tedioso tener que lidiar con su hermana Katia de 8 años, lo ha hecho salir de sus casillas. Fue difícil tener que decidir entre Corn Flakes y All Bran, tener que cargar las bolsas hasta el auto y acomodarlas en la cajuela. Lo peor fue el regreso, sentado junto a Katia en la parte trasera del vehículo, luchando a muerte por unas papas fritas de McDonald's hasta que su madre los puso en paz.
-Quiero escuchar esta canción- dijo katia, -pon el disco, mami- Su madre tomó el disco y
introdujo en el autoestéreo.
-Quita eso, es basura- gritó Miguel cuando escuchó a las chicas de Jeans. Se quitó el cinturón de
seguridad y pasando entre los asientos quitó el disco.
-Deja eso en su lugar, Miguel- dijo su madre.
-Pero cómo puedes escuchar esto mamá, apesta-
Katia intentó quitarse el cinturón gritando y golpeando sobre el asiento, pidiendole ayuda a su madre.
-Miguel, pon ese disco en el estéreo y vuelve a tu lugar-
-No, ahora me toca a mi escuchar un disco. Cállate, o tiro tu disco por la ventana-, dijo dirigiendose hacia su hermana.
-Sólo atrévete, cara de insecto- le gritó.
-¡Con un demonio katia deja de decir groserías! Y tu, pon ese disco y dejala en paz...-
Cuando terminó de hablar la madre de Miguel, tuvo que meter el freno hasta el fondo y girar el volante del auto para evitar impactarse contra un camión de refrescos. Estuvieron a punto de chocar. Ella volteó con la cara llena de nervios y coraje, y dirigiendose hacia Miguel le gritó: -¡Por qué carajos no puedes ir en paz! ¿Siempre tienes que pelear con Katia para estar feliz? ¿Siempre tienes que ser tú el problema? Quiero que pongas ese maldito disco, que regreses a tu lugar y que te comportes por una vez en tu vida, ¿Está claro?
Miguel obedeció sin decir absolutamente nada, este vez el regaño de su madre le había dolido mucho. Hubiera preferido un golpe tal vez, o que lo hubiera ignorado. Ella le había dicho cosas muy feas enteriormente, incluso lo golpeó; pero nunca lo había llamado "Problema". Es cierto que él empezó, y que peleó con su hermana, pero Miguel no era el problema.
Cuando llegaron a su casa su madre le pidió ayuda cun las bolsas. Sin siquiera abrir la boca hizo lo que su madre quería. Al terminar subió directamente a su recámara, ella intentó pedirle una disculpa por lo que pasó pero, Miguel no la escuchó.
Estaba solo en su cuarto, triste y con un poco de rencor hacia Katia; ella también participó en el problema y no recibió regaño alguno por eso. Ahora la única solución a su encierro era su padre.
Había prometido ir por él ese día para que salieran juntos a dar una vuelta y a comer pero como era su costumbre, lo abandonó. Todos los planes que según su padre iban a llevar a cabo solo se quedaron en el aire. Por un momento Miguel creyó que si iría con su padre, pero estaba equivocado, pensaba que ahora estaba con su hijo de dos años y su nueva esposa en algún parque de la ciudad comiendo un helado y tomando el sol. ¿Y si le llamaba? No, tal vez su padre diría que está muy ocupado y que este sábado no podrá visitarlo.
Encerrado en su cuarto y oyendo música por más de tres horas, Miguel comenzaba a desesperarse y a molestarse. Alguien tocó a su puerta. Era Katia:
-Dice mamá que la comida ya está lista, escarabajo- señaló su hermana en un tono de burla.
Escarabajo, cómo se atrevía a llamarlo así. En cuanto tuviera oportunidad le diría una docena de apodos y unas cuantas groserías, además de unos cuantos golpes y pellizcos.
Katia dejó de tocar y bajó las escaleras. Por fin podría volver a escuchar a Blink y disfrutar de su solitaria vida dentro de cuatro paredes repletas de posters y fotografías.
Unos minutos más tarde volvieron a llamar a la puerta.
-Que-no-voy-a-comer, Gracias-, gritó desde su cama.
De nuevo llamaron.
Enfurecido y listo para su venganza en contra de Katia corrió hacia la puerta y la abrió de un golpe.
-¡Ya te dij...!- Era su madre.
El silencio se hizo pr unos segundos, después su madre, dandole a Miguel el teléfono inalámbrico dijo:
-Te llaman por teléfono-
-¿Es papá?-Mmm, creo que es alguien más-
-¿Quién? Sabes que nadie nunca me llama por teléfono-
Miguel tomó el teléfono, y un poco nervioso contestó:
-¿hola?-
-ejem, este, Hola Miguel, soy Diana, tu compañera de salón, ¿Te acuerdas de mi verdad?-
-¿Diana, qué Diana? Oh si, lo recuerdo, que gusto saludarte, gracias por llamar-
-No lo agradezcas, no es por compromiso, solo quería saludarte y saber cómo estas-
-Pues... bien, ahora me siento muy bien, nadie me había llamado desde hace ya mucho tiempo, ¿cómo conseguiste mi número?-
-Ya ves, le pedí a la maestra que me lo diera, le dije que era algo urgente. Este... Miguel-
-Si dime, te escucho-
-Me preguntaba qué ibas a hacer mañana en la tarde-
-Lo mismo de todos los días, absolutamente nada, encerrado en mi cuarto escuchando música y pensando en miles de cosas sin sentido, ¿por qué preguntas?-
-Pues, para ver si quieres acompañarme a ver una película-, le dijo Diana un poco a prisa.
-Me encantaría. Rayos me siento un poco incomodo, por dos cosas-
-¿Cuáles?-
-Primero, nunca he salido con nadie aparte de mi padre o de ir al súper con mi mamá y mi hermana; y segundo, se me hace un poco raro que una chica invite a un chico a salir, ¿no te parece?-
-Pues un poco, pero no te preocupes, lo importante es que aceptaste salir conmigo y que nos la vamos a pasar muy bien mañana-
-Si creo que si, este, bueno me tengo que ir, me llaman para comer y tengo que hacer otras cosas, te veo mañana ¿esta bien?-
-Si, me parece bien, nos vemos frente al parque, en la tienda de música-
-Ahí estaré, gracias por llamar. Adiós-
-Adiós, bye-
Cuando Miguel colgó, sintió de nuevo esa emoción tan ardiente dentro de sí, puede que era su primera cita, o que simplemente le atratía un poco esa chica. Bajó las escaleras hasta la cocina, donde se encontraban Katia y su mamá, abrazó a su madre y sin pensarlo le dió un beso a Katia en la mejilla, después reaccionó y se limpió la lengua con un trapo. Por fin vió a su madre sonreír y a Katia correr al baño a limpiarse la mejilla. Estaba feliz. Hizo las pases con su mamá y le pidió permiso para salir mañana con aquella chica que le había llamado, disfrutó mucho de su ahora estupéndo sábado, como no lo había hecho en mucho tiempo.


